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¿Qué es mejor aplicar cuando nos duele algo: frío o calor?

Hoy queremos hablaros de la técnica que es mejor aplicar si tenemos algún tipo de dolor, así que primero vamos a ver un resumen de los efectos de cada uno.

El calor es un vasodilatador, es decir, abre los vasos sanguíneos, favoreciendo el riego con su consiguiente “barrido” de sustancias de desecho y aporte de nutrientes. También actúa como relajante muscular, y tiene efecto analgésico.

El frío, por el contrario, es un vasoconstrictor, es decir, cierra los vasos sanguíneos, disminuye la inflamación y tiene efecto anestésico (adormece, insensibiliza). Sin embargo, una aplicación prolongada de frío activa los mecanismos biológicos del calor, es como si pusiéramos calor en vez de frío, por lo que es importante que en procesos inflamatorios no nos pasemos con el tiempo de aplicación (5 minutos es suficiente, 15 el máximo antes de que sea contraproducente).

Así, para dolores de tipo muscular, dolor crónico, dolor articular donde no hay derrame de líquido (artrosis, por ejemplo), y dolor de espalda, aplicaremos calor unos 15-20 minutos.

En procesos agudos (lesiones recién hechas) como una rotura fibrilar, un esguince, una tendinitis, una fascitis plantar…, aplicaremos frío para frenar esa inflamación y disminuir el dolor. También aplicaremos frío en las piernas con mala circulación, nunca calor.

A grandes rasgos, esto es lo que habría que realizar. Ante la duda consulta con tu fisioterapeuta porque a veces la situación es más complicada y hay que valorar qué opción es la mejor.

¿Y eso del contraste frío/calor, para qué sirve?

Los baños de contraste se caracterizan por su gran efecto antiinflamatorio. Se utilizan en procesos agudos con un edema importante (derrame, inflamación). Consiste en aplicar de manera alterna frío y calor, normalmente sumergiendo la extremidad en unos barreños con agua a diferente temperatura. Una forma de hacerlo sería empezar y terminar en fría, y estar dos minutos en cada barreño, hasta un total de cuatro cambios.

Entonces, ¿por qué es mejor el contraste que solo frío?

Al aplicar frío, cerramos los capilares sanguíneos y estimulamos el sistema linfático. Al cerrarse, crea un impulso que bombea las sustancias de desecho hacia arriba para ser eliminadas. Pues bien, ese bombeo no tiene la misma fuerza si el estado anterior del conducto era normal que si estaba previamente dilatado por el calor.

Un ejemplo muy claro: Muchos conocéis la película Kill Bill. Para los que no, hay una escena donde la protagonista, que está aprendiendo artes marciales, tiene que romper una tabla de un puñetazo pero sin impulsar el brazo: extiende la mano tocando la tabla con la punta del dedo corazón, y en esa posición cierra el puño y tiene que golpear desde esa distancia. Obviamente, no lo consigue. ¿Por qué? Porque el brazo no ha cogido impulso. No es lo mismo golpear con un recorrido de diez centímetros que si retrasas el brazo treinta centímetros. Pues bien, a nivel drenante, los capilares sanguíneos y vasos linfáticos funcionan parecido; cuanto más dilatados se encuentran, el impulso con el que se cierran les confiere una fuerza y una efectividad mucho mayor.

Entonces, aplicaremos esta técnica cuando se nos hinche un pie, tobillo, mano, etc… Si la zona es más inaccesible, puede hacerse con duchas de contraste, o aplicando la manta eléctrica y hielo (la bolsa de guisantes va genial, siempre con un papel o paño en medio para no quemarnos la piel).

Para cualquier duda al respecto de este post o cualquier consulta que queráis hacernos, ya sabéis que estamos a vuestra disposición en Fisio´S & wellness.

 

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