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LA OPINIÓN Y LABOR DEL PODÓLOGO, ES FUNDAMENTAL EN EDADES TEMPRANAS.

Cada vez me encuentro con más papás y mamás que vienen a pedir una segunda opinión en referencia a la marcha de sus niños. Ellos refieren que ven que su hijo camina “raro”, pero en la revisión de pediatría dicen que es” normal” porque está en crecimiento, incluso consideran normal dolor mantenido en el tiempo porque están creciendo…

Para detectar valores anormales es necesario estudiar al niño y dedicar , al menos, 45 minutos de consulta. De nada  vale una simple revisión de 5 minutos dónde apenas se aprecia la postura del niño.

Está claro que, en edades tempranas, cualquier deformidad es más reductible que cuando pasa un año más ,por ejemplo.

“La mayoría de los niños con cuatro años no pisa bien, a esa edad por ejemplo es normal tener el pie plano porque el pie no se ha acabado de formar. Ahí lo importante es que el profesional conozca los valores de normalidad e ir viendo la evolución del pequeño”, apunta María José García Moreno, Podóloga  especialista en podología infantil.

 Os dejo algunas señales de alarma por las que deberíamos acudir a consulta de podología infantil ,para valorar si el niño necesita una serie de ejercicios o tratamientos:

– Posición de los pies al caminar.  Si al ver a nuestro hijo caminar observamos que las puntas de los pies se meten hacia adentro diremos que tiene un ángulo de progresión de la marcha disminuido o marcha en aducción. Si por el contrario observásemos que el niño anda con la punta de los pies hacia afuera hablaríamos de un ángulo aumentado o marcha en abducción.

– Mayor torpeza para caminar que la mayor parte de niños de su edad.

– Caídas frecuentes al caminar.

– Mantenimiento de la posición de “rodillas en X” o pie muy aplanado a partir de los 5 años.

– Caminar de puntillas de forma mantenida durante varios meses.  Natural durante las primeras fases del comienzo de la deambulación infantil, pero en ocasiones se extiende desde los 5 hasta los 10 años, siendo estos los casos que debemos valorar en consulta ya que pueden estar generados por diversas causas.

– Dolor en el talón, en el pie en general o la pierna después de realizar actividad física.

– Deformidad de los dedos. Si el niño tiene los dedos montados o desviados es muy importante acudir a un servicio de podología infantil para la confección de una silicona correctiva, u otro tratamiento indicado.

 Por tanto, es recomendable llevar a los niños al podólogo al menos una vez al año, desde su 4º año de vida o  antes si se detecta algún parámetro alterado.